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La campaña de Educación Sexual Cuidarte es Quererte apunta a generar conciencia sobre la real importancia del cuidado anticonceptivo.

Mitos

Mito: La píldora engorda

Mito: La píldora engorda

Realidad: Existen múltiples estudios donde se demuestra que grupos de mujeres usuarias de píldoras anticonceptivas modernas no modificaron sustancialmente el peso corporal, comparadas con grupos similares de mujeres usuarias de otros métodos anticonceptivos. De esto se desprende que las píldoras anticonceptivas modernas prácticamente no modifican el peso corporal, debido a su muy baja dosis.

Mito: La píldora hace retener liquidos

Mito: La píldora hace retener liquidos

Realidad: Es muy difícil evaluar real y objetivamente el balance de líquidos en el organismo de una mujer, utilice o no píldoras. Estos mecanismos están influenciados por múltiples factores: Temperatura ambiental, ejercicio físico, alimentación, condiciones premenstruales, etc. Actualmente se sabe que las píldoras modernas no producen modificaciones significativas del balance de líquidos y sales en el organismo de la mujer sana.

Mito: La píldora puede producir acné y/o hacer crecer el vello

Mito: La píldora puede producir acné y/o hacer crecer el vello

Realidad: El hirsutismo (crecimiento del vello en los lugares típicos del varón), el acné y la seborrea (aumento de la grasitud de la piel) habitualmente son efectos de una inadecuada cantidad o manifestación de las hormonas masculinas (que en muy poca cantidad posee toda mujer) y no como efecto secundario originado por el uso de píldoras anticonceptivas.

Mito: Después de usar píldoras anticonceptivas existen dificultades para quedar embarazada

Mito: Después de usar píldoras anticonceptivas existen dificultades para quedar embarazada

Realidad: Este método anticonceptivo es reversible. Esto quiere decir que al suspender la toma de las píldoras se recupera la condición previa de fertilidad en forma prácticamente inmediata. Si la mujer tenía alteraciones de la fertilidad antes de comenzar el uso de las píldoras (que frecuentemente se asocian a trastornos menstruales), posiblemente vuelvan a aparecer luego de la suspensión de la píldora.

Mito: Las mujeres que utilizan la píldora deben efectuar descansos períodicos

Mito: Las mujeres que utilizan la píldora deben efectuar descansos períodicos

Realidad: Éste es un mito muy difundido que además de carecer de bases científicas, puede dar origen a una serie de inconvenientes, como por ejemplo: embarazos no deseados (por la falta de uso o utilización inadecuada de un método anticonceptivo alternativo), aparición de irregularidades en el sangrado u otros efectos colaterales (intolerancia gástrica, tensión mamaria, etc.). No es recomendable realizar ningún tipo de “descanso” en el uso de la píldora. La misma puede utilizarse sin interrupción por años. Solamente deben realizarse los 7 días de intervalo sin toma de píldoras entre un envase y el envase siguiente. Excepcionalmente el médico considerará la interrupción del tratamiento basado en una razón determinada.

Mito: La píldora produce cáncer

Mito: La píldora produce cáncer

Realidad: Al contrario de lo que se cree, se sabe que los anticonceptivos hormonales presentan claros beneficios, disminuyendo el riesgo de cáncer de endometrio (sector interno del útero) y de ovario. Aun luego de suspender el uso de la pastilla, este efecto protector perdura más de 10 años.

Por otro lado, no se ha comprobado que exista relación causal entre el cáncer de mama, u otros cánceres frecuentes en la mujer, y el uso de anticonceptivos orales.

Mito: Si se toman medicamentos o se ingiere alcohol cuando se utiliza la píldora se pierde el efecto anticonceptivo

Mito: Si se toman medicamentos o se ingiere alcohol cuando se utiliza la píldora se pierde el efecto anticonceptivo

Realidad: Determinados tipos de medicamentos pueden influir en el mecanismo de acción de las píldoras anticonceptivas y por lo tanto disminuir su eficacia. Es importante consultar al médico en caso de tener que realizar tratamientos con algún medicamento. No se ha demostrado que el alcohol en sí mismo interfiera con la eficacia de la píldora anticonceptiva. Pero en caso de que la ingestión de alcohol determine ciertos trastornos en la salud (vómitos, con o sin embriaguez, alteraciones de la función del hígado en caso de alcoholismo crónico, etc.), puede verse afectada la eficacia anticonceptiva. En estos casos es recomendable consultar al médico.

Mito: La pïldora altera los nervios

Mito: La pïldora altera los nervios

Realidad: El estado de salud psicológica de una mujer depende más de la relación con su entorno (factores sociales, laborales, sentimentales, familiares, etc.) que del efecto de las píldoras anticonceptivas. Podríamos decir que la píldora prácticamente no presenta influencia en estos aspectos.

Que es CeQ?

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